Analizamos y ponemos sobre la mesa distintos temas que nos parecen importantes para mejorar la escena de sociales de kizomba fusión, urban kiz y tarraxo.

(reflexiones esas cosas que nos pasan cuando aprendes a bailar kizomba & urban kiz)


Cuando empezamos a bailar (cualquier disciplina), hay un interruptor en la cabeza que se enciende y te
hace sentir e interpretar la música de otra manera.

Y no me refiero a que de repente parezca que hemos salido del conservatorio. Hablo de ir a hacer la
compra, que suene musiquita de fondo mientras vas con el carrito, y tus pies y cadera empiezan a ir por su
cuenta. Tu cerebro deja de mandar la información del tipo: “mueve el pie derecho, luego el izquierdo, no
tropieces, camina y busca el pasillo de los yogures”, y se asocia en secreto con melodías y sonidos que te
someten al “un, dos, cha cha cha, onda, moonwalk y giro”. Y sin comerlo ni beberlo, el reponedor del
pasillo tres te acaba haciendo un cambre de película!! (bueno, eso todavía no me ha pasado, pero confío en
que algún día suceda).


Antes de todo esto, iba a las discotecas y perreaba hasta el suelo con l@s amig@s (sonara lo que sonase).
Pero ahora, suena una bachata, y aunque no sea mi rollo, mis ojos buscan desesperadamente una persona
que esté haciendo los pasos básicos para engancharl@.


Pero tengo que avisaros de algo previamente; debéis saber que cuando el interruptor se activa,
desmitificas películas como Dirty Dancing. Cuando descubres que esos super bailes no son más que pasos
básicos de diferentes disciplinas, ropa elegante purpurina y tensión sexual.


Podemos hablar también de beneficios como: el fortalecimiento de músculos, huesos, fuerza, equilibrio…
El impacto tan brutal en la salud mental disminuyendo el cortisol (ligado al estrés, depresión y ansiedad),
y liberando hormonas como la dopamina, endorfina, serotonina y otras “-inas”. Mejorando la calidad de
vida, el sueño, la actividad, la autoestima, la salud social y la emocional.


Llegados a este punto, se plantean muchas incógnitas, y entre ellas, señalaré algunas que mi mente realizó
antes de tomar parte:

  • ¿Y si aprendiera a bailar?
  • Si voy sin acompañante, ¿pensarán que no tengo amig@s? / ¿Podré hacer amig@s en el baile?
  • Y luego, ¿dónde voy a bailar?
  • ¿Por qué me dicen que tengo que salir a bailar a un social?, ¿y qué es eso de social?
  • ¿Cómo me voy a enterar donde se baila si sólo conozco discotecas normales?
  • ¿Cómo voy a sacar a bailar a la gente si no se nada? ¿Tengo que pedirlo yo?
  • ¿Por qué van las personas que bailan con zapatos especiales?, ¿necesito unos?
  • ¿Cómo identifico una agresión en el baile?, ¿se está sobrepasando o es que se baila así?

TODAS las preguntas tienen respuesta. Y empiezan a descifrarse cuando nos lanzamos a aprender a bailar. Kizmba o cualquier otro baile.