01Nuestros profes
Entre tú y yo, y esto es un secreto, no vayas a contarlo por ahí… ni somos los que mejor bailamos, ni lo pretendemos. Buscamos que cada persona desarrolle su estilo personal e intransferible. Queremos dotarte de las herramientas y la técnica necesarias para que puedas desenvolverte y disfrutar bailando kizomba fusionando todas sus variantes modernas. Pensamos que los cursos intensivos, combinados con acudir regularmente a eventos de baile social, son una buena manera de ir avanzando en este baile. Al menos, es lo que nos funcionó a nosotras.
02Bailar bien es bailar a gusto
Para nosotras bailar bien es divertirse, hacer que la persona con la que bailemos disfrute tanto como nosotras y, sobre todo, ser capaces de interpretar la música y adaptar nuestro estilo de baile al de cualquier otra persona. Que queden bien las figuras con tu pareja habitual de baile de toda la vida no tiene mayor mérito. Echarte un baile con alguien con quien no hubieras bailado antes y acabar con una sensación bonita, sí que lo tiene, y queremos ayudarte a lograrlo.
03Elige tu rol libremente
Celebramos la diversidad en todas sus formas y colores. Pensamos que tu sexo no define tu identidad y lo dejamos claro desde el primer momento. Entendemos que la sociedad debe ser consciente, consecuente e implicada con todas las opciones e identidades, dejando apartadas las dinámicas donde las chicas esperaban en la plaza del pueblo sentadas a que un hombre las invitara a bailar, como parte de una ceremonia de cortejo. Son historias apasionantes, pero más de la generación de nuestras abuelas y abuelos.
04Creando una escena de baile inclusiva
Estamos generando una escena adaptada al año en el que vivimos, donde venir a clase siendo mujer, hombre, género neutro, azul, marrón o púrpura, te haga sentir segur@, puedas mostrarte vulnerable, con dudas, tomes decisiones y no tengas que pasarte la clase escuchando cómo enseñan al líder mientras follower se queda esperando. Nos encantaría generar una escena bonita de baile en Madrid (y donde surja), atendiendo a la diversidad de género, pero también de edad, sociocultural, de origen y de nivel de baile. Si no somos capaces de bailar con cualquier persona, no somos buenas bailarinas.
05Espacios seguros
Estamos cansad@s de que en muchas escuelas de baile se sigan reproduciendo roles ancestrales como el machismo, la desigualdad, la condescendencia o la superioridad docente. Esto implica que, en nuestros talleres y eventos, preguntamos ante la mínima duda si la otra persona está cómoda bailando, cambiamos de pareja de baile con frecuencia, sacamos a bailar independientemente de nuestro rol, respetamos el espacio personal de la otra persona adaptando nuestra conexión (abrazo, semiabierta, abierta…) y vigilamos nuestra postura corporal. Y por último: solo sí es sí, y no o silencio es siempre no.
06Dame oxitocina
La kizomba es un baile que requiere sentiros segur@s por la conexión que precisa, ya que suele bailarse bastante cerca o en abrazo (previo consentimiento). Por eso, dejar los prejuicios y roles de la vida y el trabajo fuera de la escuela te permitirá crecer como persona, aprender nuevas habilidades y disfrutar de un baile que ofrece múltiples beneficios, ya que con él nuestro cerebro genera endorfina, dopamina y oxitocina.